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50 ANIVERSARIO DE LA BRILAT

Escrito por javier Yuste González on . Escrito en Blog

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Celebración del 50º aniversario de la BRILVII. Por Javier Yuste González.

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   Durante los pasados días 4 y 9 de Octubre se ha estado conmemorando el medio siglo de vida de la unidad que en la actualidad se conoce como Brigada de Infantería Ligera Galicia VII (BRIL VII, BRILAT) del Ejército de Tierra español, fuertemente arraigado en la ciudad de Pontevedra desde el año 1987, pues le resulta de vital sostén, como lo es la Escuela Naval Militar para la cercana Marín.

Las constantes tiranteces de índole nacionalista e izquierdista iconoclasta, que se han sabido capear durante los últimos años con sobrada diplomacia y hasta dos mejillas por parte del estamento militar, en ningún momento han ensombrecido estos frescos pero aún soleados días de otoño en la capital del Lérez que, por el contrario, han dado para mucho, situándose el eje principal del homenaje a la BRILAT en el edificio del Liceo Casino de Pontevedra. Esta veterana institución local, con sede en la calle Manuel Quiroga, abrió sus amplias puertas a todo el que quisiera, permitiéndole adentrarse en la historia de esta unidad de élite tan importante. Una vez superada la escalinata y recorrido el hall, así como dejado atrás el primer piso, donde se encuentra el salón de baile, alcanzada la balconada interior, arropado por banderas y lanzas cruzadas de caballería, el visitante pudo acceder a un pequeño museo temporal, generoso en fotografías que relatan la historia de la unidad desde su nacimiento en el lejano año 1966, pasando del poderoso blanco y negro al más rabioso color en píxeles digitales, desde sus tímidos inicios a sus salidas al exterior como contingente de paz y reconocido prestigio en Bosnia, Kosovo, Irak, Afganistán, Congo, Líbano y Mali, así como su colaboración ante desastres medioambientales. Y a los pies de los murales fotográficos, cantidad de objetos y maquetas: aparatos de transmisiones, sables, condecoraciones, guiones y uniformes; destacando entre todos, como detalle curioso, una motocicleta y un lanzagranadas soviético con los que los soldados españoles fueron atacados por un par de insurgentes en territorio afgano.
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La muestra dedicada a la BRILAT, en dicha balconada interior del Liceo, se completaba, en su ala Norte, con una exposición de cincuenta láminas de diversos óleos firmados por Augusto Ferrer Dalmau, dedicados a los Tercios y la caballería española del s. XIX, principalmente; piezas para las que siempre es un placer y una delicia el detenerse a admirar y descubrir cuántos detalles han brotado de la fértil imaginación y los habilidosos pinceles del genial pintor catalán.

El original de uno de dichos lienzos, «El milagro de Empel», fue donado por el empresario y escritor Lucas Molina Franco y entregado al general Luis Cebrián el sábado 8, en un acto celebrado a las 1800 horas que daría cierre en el Liceo a la muestra que comenzó el 4 por la tarde, con la presentación, a cargo del autor José Ricardo Pardo Gato, del libro «La Brigada Ligera Aerotransportable: del pasado, honor; del presente, orgullo».

El resto de eventos relacionados con este homenaje se llevaron a cabo de puertas del Liceo hacia fuera, en la calle, saliendo al encuentro de los ciudadanos, ya durante el fin de semana en exclusiva. Así, el sábado 8, entre las 0900 y las 1300 horas, en una exposición dinámica llevada a cabo a la sombra de los centenarios robles y los aparentemente más bisoños plataneros de la Alameda Arquitecto Sesmeros, adultos y niños pudieron asombrarse ante un gran despliegue de pertrechos, vehículos, armamento y unidades especializadas de la BRILAT, además de poder conocer personalmente a Hermione, uno de los tres azores que son el vivo símbolo de la Brigada. Tiendas de camuflaje, mesas, vehículos y artefactos daban fiel ejemplo a la población de la fundamental labor de estos hombres y mujeres: desde equipos de transmisiones, a NBQ, desde francotiradores a detección y neutralización de explosivos, sin olvidar elementos defensivos y ofensivos de diversos tipos y clases o el propio equipamiento del soldado en combate, como es el contenido de sus raciones alimenticias (y sabores, no del gusto de todos) y hasta cómo se calientan; pudiendo subirse uno a vehículos e, incluso, tener durante unos segundos y entre las manos pesados fusiles que pueden dar en el blanco en un rango de entre 900 y 2000 metros.

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En cada uno de los seis puestos en los que se organizó la exposición, se desplegó a varios soldados con los que confraternizar y que no tuvieron reparos a la hora de responder todo tipo de preguntas respecto al cometido y función de cada objeto expuesto e, incluso, relatar sus experiencias en misiones en el extranjero; todo ello en una verdadera fiesta de unidad entre lo militar y lo civil.

Ese mismo sábado, ya por la tarde, le tocó el turno a las bandas de música del Tercio Norte de Infantería de Marina de Ferrol, de la Fuerza Logística Operativa, de la ENM y de la BRILAT que, tras unos pasacalles, a las 1845 horas confluyeron a la sombra del Monumento a los Caídos y estuvieron interpretando, bajo una única batuta, hasta bien entradas las 1900 horas y ante un nutrido público, un extenso listado de piezas musicales militares y clásicas que cerró con «Ganando Barlovento», tras escucharse otras tan dispares como «Soldadito Español», la obertura de la Guillermo Tell de Rossini o «Galop Infernal».

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Durante la mañana del domingo, como un 12 de Octubre un poco adelantado, en la Avenida de Montero Ríos se representó una parada y desfile militar, participando mil efectivos de la Unidad Galicia VII, con todos sus guiones y banderines. Éste sería el último acto durante estas jornadas de tributo a la Brigada, demostrando la misma su disciplina y compromiso, así como la amplia representación femenina con la que cuenta entre tropa, suboficialía y oficialía.

Tras rendirse honores a la Enseña nacional y jurar 148 civiles, hubo tiempo para entregar el trofeo Azor al Concello de Tuy y a diversos ciudadanos, premiando su labor de promoción para la imagen y prestigio de la BRILAT, así como al batallón vencedor de la prueba anual.

Antes de poner punto final a la parada con el homenaje a los Caídos y el desfile al que encabezó el vuelo del azor, el jefe de la BRILAT, general Luis Cebrián, no se limitó a agradece la presencia en el acto de la señora Presidente del Congreso de los Diputados, Dña. Ana Pastor, o el Jefe de la Fuerza Terrestre, general Juan Gómez de Salazar Mínguez, entre otras autoridades públicas (entre las que había notables ausencias por pueril desplante político), sino a todos los presentes, sin importar condición ni relación con el Ejército, pues los que estábamos allí dábamos sentido a ese homenaje a los cincuenta años de la creación de la Brigada, siendo el mismo muestra de unidad entre la sociedad civil y las Fuerzas armadas en el seno de un Estado soberano y democrático.

 

Saludos.

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