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CARLOS RUIZ: AUTOR DE SCHLACHTKREUZER

Escrito por javier Yuste González on . Escrito en Bibliografía

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Entrevista a Carlos Ruiz Mateo, autor de «Schlachtkreuzer: la historia de los cruceros de batalla alemanes durante la Primera Guerra Mundial» Por Javier Yuste González

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Carlos Ruiz es la mente pensante y principal del veteranísimo Foro de Internet dedicado a la historia militar que responde al nombre de El Gran Capitán, pero también el autor de una de las últimas novedades de la editorial Galland que, en esta ocasión, publica una obra dedicada a los cruceros de batalla alemanes durante la Gran Guerra.


Con pulso firme y pasión en su trabajo, Carlos ha reunido bajo su manto a todos estos olvidados cruceros y ha escrito una monografía que les hace justicia, rompiendo una pica a su favor en nuestra estéril biografía en castellano acerca de la guerra naval en el periodo 1914-1918.

Disponiendo de un largo rato para charlar e intercambiar impresiones, hemos podido entrevistar a Carlos, dejando pocos “palos” que tocar.

Pues la primera que me viene a la mente y que es una forma de comenzar es, con todo lo que da de sí la Primera Guerra Mundial, ¿por qué su vertiente naval y, en concreto, los cruceros de batalla alemanes?

Es una historia larga... Siendo muy niño, cuando todavía no sabía leer, ya me gustaba hojear una Enciclopedia de Historia Universal propiedad de mi padre, y sentía fascinación contemplando grabados y fotografías, en especial las ilustraciones de Fortunino Matania sobre la Primera Guerra Mundial. Entre ellas había una que me atraía especialmente, que cuando pude leer su pie supe representaba a la dotación de un crucero de batalla británico intentando disparar un cañón tras resultar alcanzado su buque. En la misma Enciclopedia también se podía contemplar un gran plano sobre la batalla de Jutlandia, aunque por desgracia en el texto no explicaba casi nada sobre la misma, por lo que se puede decir que desde muy pequeño sentía cierta frustración por no disponer de más datos sobre esta batalla, frustración que se disipó en gran parte cuando ya de joven leí (o más bien devoré) "El Mar en la Gran Guerra", del maestro Luis de la Sierra. Pero nada más saciada mi sed de conocimiento general, empecé a sentir la necesidad de saber más sobre los SMS von der Tann, Derfflinger, Lutzow y demás cruceros de batalla germanos, protagonistas absolutos no sólo en Jutlandia, sino en la mayor parte de las acciones navales durante la Primera Guerra Mundial.

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Carlos Ruiz.

Compruebo con tu respuesta a mi primera pregunta que absolutamente todos hemos tenido en casa ese libro de tapas amarillentas, grueso y pesado, que nos agarraba por el cuello de la camisa y nos sumergía en fotos en blanco y negro. Y hablas, además, de Luis de la Sierra, todo un erudito en los temas de la guerra naval que narraba más que relacionaba hechos. Dos elementos que no solo nos empujan a estudiar sino a escribir, ¿no crees?

Por desgracia no todos (la mayor parte de mis viejos amigos no tiene el menor interés en estos asuntos, por ello agradezco que mi padre fuese un amante de la Historia, de los que desde joven gastaba sus pequeños ahorros en comprar esos viejos libros que desde niños han marcado nuestras vidas... Luis de la Sierra no sólo fue un precursor y erudito, sino una referencia en lo concerniente al estilo. Más tarde he leído libros modernos donde descubres datos más precisos, incluso te sorprendes al comprobar que algunos de los ofrecidos por tu iniciador en la guerra naval son erróneos, pero resultan pequeños defectos sin mayor importancia en comparación con la capacidad de Luis de la Sierra para embarcarte en las acciones navales del siglo XX con su precisa y amena narrativa... Y, sí, sin duda la combinación de esas antiguas fotografías y la lectura de escritores capaces de activar tu imaginación resultan dos hechos decisivos tanto para estudiar determinados hechos como para más tarde intentar trasladar lo aprendido al papel, con mayor o menor fortuna.

La fortuna y el azar terminan siendo rijosos compañeros para el investigador y el escritor, incluso cuando das con esos errores nimios de aquellos que te han precedido.

Has relacionado al comienzo algunos de los cruceros de batalla de la Kaiserliche Marine, sin duda los buques de guerra más bonitos que han surcado las aguas, con permiso, en mi caso, de los cruceros de finales del XIX y los destructores Fletcher. Pero, cuestiones estéticos aparte, ¿podrías explicar, brevemente a nuestros lectores, qué supuso la botadura de dichos buques tanto para Alemania como para el devenir de la Gran Guerra que estaba a punto de estallar cuando se disponían a entrar en servicio?

La aparición del HMS Invincible (el primer crucero de batalla) resultó una sorpresa para Alemania, cuya virtud fue reconocer rápidamente que ese buque dejaba obsoletos a todos los cruceros acorazados, y actuar en consecuencia. Pese a que von Tirpitz abogaba por diseñar un barco similar al británico, cuya alta velocidad se lograba aligerando el blindaje, el RMA (la Oficina de la Marina Imperial) apostaba por un buque lo suficientemente protegido para poder actuar en la línea de batalla. El propio Káiser Guillermo II se decidió por esta última opción, lo cual supuso que desde su nacimiento los Schlachtkreuzer resultasen barcos superiores a sus homólogos británicos, como se pudo comprobar durante la guerra. Sin su existencia la Hochseeflotte se hubiese encontrado sin descubierta, obligada a actuar a ciegas, lo que hubiese impedido cualquier actuación en el Mar del Norte. No puedo dejar sin destacar la actuación del SMS Goeben, decisivo para que el Imperio Turco entrase en guerra junto a las Potencias Centrales, lo que unido al bloqueo del Báltico por la Kaiserliche Marine aisló a Rusia de sus aliados, hecho que conllevaría a la Revolución de Octubre y la victoria Alemana en el Este.

Podría decirse que la Flota de Alta mar alemana no tenía unidad “medias”. O las tenía capitales o sutiles, hasta la llegada de los cruceros de batalla para operaciones de descubierta y otras en las que actuaban como anzuelos o protección. Si me equivoco, corrígeme.

Antes de la botadura del HMS Invincible en todas las Armadas la tarea de descubierta era misión de los cruceros ligeros, apoyados por cruceros acorazados, ciertamente estos últimos mucho más abundantes en la Royal Navy que en la Kaiserliche Marine. Todo cambió con la aparición de los cruceros de batalla, cuya combinación de velocidad, protección y potencia de fuego impediría cualquier labor de reconocimiento por parte del enemigo... a no ser que este dispusiera de sus propios cruceros de batalla. Se puede decir que estos buques sustituyeron a los cruceros acorazados en la tarea de apoyar a los cruceros ligeros en su misión de descubierta, y que una flota equilibrada estaba obligada a contar con ellos para enfrentarse a otra que sí dispusiera de los mismos.

Me ha gustado mucho que hayas nombrado al Goeben, pues cuando leí tu libro, su historia me fascinó. Un buque que provocó que el Imperio turco entrara en la Primera Guerra Mundial, y esas fotos de los oficiales alemanes con el fez como miembros de la Marina turca. Es una historia muy curiosa y que brilla con luz propia (aunque apagada) como las de los esquivos Emden y el Konigsberg.

Toda persona interesada en la Primera Guerra Mundial conoce bien las odiseas tanto del SMS Emden como del SMS Konigsberg, cuya fama resulta merecida (sobre todo la del primero), y que despiertan la imaginación de cualquier amante del mar: buques solitarios actuando en parajes exóticos. Sin embargo su repercusión en la guerra resultó lógicamente marginal, todo lo contrario que la del SMS Goeben, que además de provocar la entrada en el conflicto del Imperio Turco fue el crucero de batalla más activo durante toda la guerra, actuando con libertad operativa tanto en el Mediterráneo como en el Mar Negro: el sueño de cualquier Capitán de Navío.

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Cierto. Los Emden y Konigsberg fueron merecedores de una mayor fama gracias a sus tan particulares hazañas, aunque no tuvieron ese peso político del Goeben. Al Emden lo descubrí en los libros y su historia fue tan importante para el imaginario popular alemán, tanto como von Lettow, que hasta fue inmortalizado en un billete de emergencia, notgeld; y al Konigsberg gracias a Corto Maltés, en su aventura de los Hombres Leopardo; pero el Goeben gracias a tu obra y destila ese espíritu caballeresco y pícaro perdido, protagonizando una historia que bien podría dar pie a una novela.

¿Te parece que han sido unos buques conscientemente obviados incluso por los historiadores? Conozco monografías sobre la guerra naval durante la Gran Guerra, incluso un libro dedicado a los buques trampa Q. Pero estos cruceros de batalla…

Sí, tanto el SMS Emden como el SMS Konigsberg resultan buques arraigados en el imaginario popular, que como bien comentas aparecen incluso en billetes y cómics, además de existir interesantes documentales sobre sus peripecias. Sin embargo, en los años 60 la RFA declinó comprar el SMS Goeben cuando les fue ofrecido por Turquía, ¡nunca les perdonaré! En Gran Bretaña y Alemania los cruceros de batalla de la Primera Guerra Mundial tienen el reconocimiento debido, al menos entre los historiadores, y existen varios libros muy interesantes sobre los mismos, pero ciertamente en español no se podía encontrar mucho al respecto, motivo principal por el cual me animé a escribir este libro.
La historia en sí del Goeben es particularmente distinta porque no comparte operaciones ni el destino de sus “hermanos”, ¿encontraste alguna historia curiosa en la biografía de estos otros buques que no has incluido en el libro? Es una curiosidad antes de seguir.
Disfruté escribiendo el capítulo dedicado al SMS Goeben, precisamente debido a la singularidad de su historial operativo, no en vano es el único de nuestros protagonistas del que se puede encontrar un libro dedicado en exclusiva ("The last battlecruiser" - Owen P. Hall). La historia del resto es más "académica" al actuar habitualmente integrados en una Escuadra, pero no por ello menos interesante, pues fueron los protagonistas absolutos de la guerra naval en el Mar del Norte. Por cuestión de espacio he dejado algunos datos fuera del libro, pero los más interesantes figuran en el mismo.

Dedicas cada capítulo a un buque. Tras una presentación que podría hacer sufrir mareos a cualquier Stephen Maturin, desgranas su participación, principalmente, en Jutlandia, sin olvidarte de Dogger Bank y Helgoland y otras operaciones menores. ¿Qué te llevó a tomar esa decisión? ¿No tenías miedo a que la obra se resintiera en cuanto a la narración de los hechos?

Soy consciente de la complicación añadida que supone escribir un libro en "mosaico", tanto porque la obra se pudiese convertir en un simple catálogo de buques como por el problema de la repetición, pero desde un principio tuve claro que quería conceder a cada uno de los Schlachtkreuzer su propio capítulo. Una vez manos a la obra me resultó más sencillo de lo previsto, pues sus respectivos historiales operativos resultan complementarios; por ejemplo podemos introducirnos en cada fase de la batalla de Jutlandia de menos a más, debido a que los últimos buques comisionados figuran en los primeros puestos de la formación de combate, formando un cuadro completo cuando se termina de leer el historial del SMS Lutzow.

Tras estudiar y escribir este trabajo, has tenido una noción completa acerca de la política de guerra germana en el mar. ¿Qué fue lo mejor y lo peor en relación a los cruceros de batalla? Para mí, lo peor, sin duda, fue la cabalgata de la Muerte.

Lo mejor respecto a los cruceros de batalla fue su concepto inicial, buques lo suficientemente protegidos para poder actuar en la línea de batalla junto a los acorazados, cuando hubiese resultado más sencillo copiar el concepto británico de "speed is armour". El diseño tenía sus fallos, y en este sentido fue una suerte para los alemanes que el SMS Seydlitz sobreviviese al grave impacto en una barbeta durante el combate de Dogger Bank, lo que les permitió estudiarlo y solventar el problema. A nivel táctico "La carrera hacia el Sur" fue una gran victoria, pues aún combatiendo en inferioridad numérica todos los Schlachtkreuzer superaron a sus correspondientes rivales, incluso hundiendo a dos de ellos. En el aspecto negativo coincido en que "La cabalgata de la muerte" supuso en grave error táctico, que hubiese podido resultar catastrófico de no ser por la mala calidad de los proyectiles británicos.

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SMS Seydlitz

Y entre tanta batalla, se cuelan multitud de datos técnicos, ¿crees que es un lastre para un aficionado a la historia militar que se adentre por primera vez en el mar?

En el libro he primado el historial operativo de cada buque por encima de su diseño y construcción, precisamente para no abrumar con datos técnicos al lector poco familiarizado con ellos. Asimismo no he profundizado demasiado en la génesis de las primeras clases, al menos hasta llegar a la clase Derfflinger (que reconozco es mi preferida), en la idea de que el lector menos avezado ya esté lo suficientemente informado para poder profundizar más en los detalles de su diseño.

¿Crees que con tu obra has cumplido con tu objetivo?

Mi objetivo no es otro que dar mayor difusión a estos bellos barcos, y espero haberlo conseguido, aunque obviamente es el lector quien tiene la última palabra...

Cuéntanos como ha sido tu método de estudio y trabajo para escribir esta obra.

En su origen este libro no iba a ser tal, sino un trabajo para el Foro El Gran Capitán, pero según iba subiéndolo rápidamente me di cuenta de que iba a resultar más extenso de lo previsto, y además algunos compañeros me preguntaron si pensaba publicarlo como libro (como ha ocurrido con otros artículos en el Foro de diversos compañeros). Fue entonces cuando me replanteé el asunto y decidí que quizá publicándolo podría llegar a más gente, que es el fin último que me mueve, pues no consigo ningún beneficio económico de este libro (lo que ayuda a su, a mi entender, ajustado precio). Centrándome en la pregunta, no he seguido ningún método de estudio y trabajo, la bibliografía que dispongo sobre los cruceros de batalla es muy amplia, la ha releído en varias ocasiones y simplemente he trasladado al papel unos conocimientos que ya existían antes de empezar a escribir (aunque debiendo consultar constantemente las fuentes, sobre todo en lo relativo a los daños causados por cada impacto recibido, que superan los 60).

Eres el responsable del portal Gran Capitán y nos acabas de decir que te animaron los foreros a escribir el libro. Ahora que está en papel, ¿cómo ha sido recibida la obra por los seguidores del foro?

Cuando empecé a subir el trabajo a El Gran Capitán, según iba escribiendo cada capítulo, el resultado fue muy prometedor, con miles de visitas y compañeros animándome y realizando preguntas sobre el mismo. Una vez me decidí a intentar publicarlo el hilo pasó a estar oculto y tuve que rehacer casi todos los capítulos para adaptarlo al papel, y debo decir que la acogida también ha sido muy buena, con varios usuarios que ya lo han leído y cuyos comentarios me llenan de satisfacción.

¿Cómo ha sido encontrar editorial para esta obra? El libro está editado con cierto lujo, con un buen papel. ¿Ha quedado material fuera del libro por exigencias editoriales? Por experiencia, sé que son un tanto duros.
Pensaba que encontrar una editorial dispuesta a publicar el libro resultaría más complicado, pero con la primera que contacté (si bien es cierto que iba recomendado por un compañero de El Gran Capitán) mostró interés desde un principio, y más aún cuando lo leyeron, de modo que no he tenido que sufrir el peregrinaje en busca de editor que conozco a través de algunos amigos. Respecto a la segunda cuestión que me planteas, mi única exigencia fue que se no retocase ni un párrafo, llegamos a un acuerdo y así ha sido. ¿Me hubiese gustado ampliarlo? Sin duda, he dejado fuera algunos aspectos de diseño y construcción que personalmente hubiese añadido, pero soy consciente de que si entraba en profundidad en los mismos el libro podría llegar a resultar algo "árido" para aquellos lectores menos familiarizados con la tecnología naval, y por otra parte a más páginas mayor dificultad para publicarlo y precio más elevado, lo que iba en contra de mi idea principal al escribirlo: dar a conocer los Schlachtkreuzer al mayor número de personas posible.

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Cruceros alemanes en ruta a Dogger Bank

Te empujaba un ánimo altruista de hacerle cosquillas a la curiosidad acerca de este tema, prácticamente desconocido en nuestro país, de la guerra naval durante 1914-1918. Eso está bien. ¿Ya has recibido alguna opinión? ¿Algún interés por parte de los medios?

Aparte de las opiniones de compañeros del Foro, no me han llegado comentarios por otros medios, exceptuando una generosa reseña en la revista Desperta Ferro y otra igual de positiva en la Web de HRM, de la que estoy muy agradecido.

¿Consideras ese “silencio radio” como una señal de que en nuestro país se desprecia el estudio del Pasado y, más aún, de la temático militar? Contéstame como si no fueras el administrador de Gran Capitán.
Sí, pienso que el estudio de la Historia, y en concreto la Historia Militar, no atraviesan su mejor momento en España, por múltiples factores, entre ellos una política educativa que no incentiva a profundizar en nuestro pasado y la aparición de las "Redes Sociales", que tanto tiempo ocupan a los jóvenes (y a quienes no lo son tanto) y dejan poco margen para la lectura y el estudio. Siempre recuerdo una entrevista en EGC al maestro Ferrer-Dalmau, donde expresa que en sus inicios recogía buenas críticas en el mundo de las bellas artes, pero que al centrarse en la temática histórico-militar dejó de existir para ellos... lamentable.

Lo que dice Ferrer-Dalmau es una triste realidad cuya razón de ser a mí, en particular, se me escapa. Sigue coleteando, quizá con mayor virulencia, esa vergüenza hacia el estamento militar y su historia, el patito más feo de esta disciplina de estudio.

Me sabe tan mal, ahora que lo pienso, que mejor sigo por otra senda, ya dando por finalizada esta entrevista:

Dicen (y yo lo corroboro) que cuando se publica una obra, ya ha dejado de ser del autor y pasa a ser de los lectores. ¿Lo sientes así con Schlachtkreuzer?

Sin querer profundizar más en el tema, sí es cierto que sigue existiendo en determinados ámbitos una caduca mentalidad que tiende a unir el estudio de la Historia Militar con ciertos espectros políticos, un grave desconocimiento de la realidad porque mantengo relación con personas con todo tipo de ideologías unidas por el gusto por la Historia Militar, como debe de ser. Respecto a la pregunta, por supuesto, como ya te comenté mi mayor interés al escribir Schlachtkreuzer es dar a conocer estos magníficos buques a todo el que sienta algún interés por los mismos, lo de menos es que yo sea el autor.

Por experiencia propia, pues también soy autor de monografías, uno, cuando termina y publica una obra o bien está sobre otro proyecto o no sabe qué hacer. ¿Cuál es tu estado? ¿Trabajando en otro proyecto?

Más bien me encuentro dentro de la segunda opción, sin tener muy claro si embarcarme o no en un nuevo proyecto, quizá decida dependiendo de las ventas de este libro. De entrada me atrae contar la Historia desde el otro lado, con un monográfico sobre los Battlecruisers británicos durante la Primera Guerra Mundial.

Este cierre es el clásico de nuestras entrevistas para HRM. ¿Qué pregunta me he dejado por hacer y que te gustaría contestar?

No sabría decir, me ha resultado una entrevista muy completa e interesante, que he disfrutado respondiendo. Quizá alguna sobre von Tirpitz, von Hipper o el combate de Dogger Bank, pero casi mejor que no, porque ya has comprobado que tengo tendencia a explayarme y si por mi fuese no acabamos nunca... No quiero terminar sin agradecerte personalmente y a todo el equipo de HRM la oportunidad que me brindáis de dar a conocer este libro, así como la gran labor que realizáis por mantener viva la Historia Militar.

Gracias a ti, Carlos, por tu tiempo y la oportunidad de hablar largo y tendido sobre tu libro, que trata de una temática tan olvidada en nuestra bibliografía. Desde HRM te deseamos muchas ventas y que volvamos a tener la oportunidad de ver tu nombre de nuevo en la portada de otra monografía.

 

Saludos.

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