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SOLDADOS Y RECLUTAMIENTO EN EL EJÉRCITO PALEOBABILONIO.

Escrito por Patricia Bou Pérez on . Escrito en Antigua

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    SOLDADOS Y RECLUTAMIENTO

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Los ejércitos que pudieran llegarse a reunir en esta época no deben entenderse como un ejército profesional. La profesión militar no existía tal y como sí la encontramos en época romana, donde entrar a formar parte del ejército pasó a ser una profesión remunerada más.

 

En el caso que aquí nos concierne el ejército estaba compuesto mayoritariamente por reclutas que, en ningún caso, eran soldados profesionales; si bien es cierto que una pequeña proporción del ejército, correspondiente básicamente a los altos cargos, estaba formada por gente dedicada a la guerra.
Así pues, en este caso todos los varones en edad de manejar un arma podían ser llamados a las filas, salvo en casos muy concretos (enfermedad, algún tipo de discapacidad…), es decir, aquellos que “no podían partir de expedición” (Abrahami, 1997: 127).
Centrándonos en Mari, pues es una de las ciudades en las que mejor se conoce el sistema de reclutamiento, cabe mencionar que se realizaban unos censos, denominados têbibtum, en los que se incluían a todos los varones. Los censos, en teoría, debían de irse actualizando regularmente para eliminar a los hombres cuyas condiciones físicas ya no les permitieran asistir más a la guerra, a los muertos, desertores… e ir incluyendo a los nuevos.
Estos censos están muy bien atestados en Mari, como bien se ha explicado, pero no se conoce ningún equivalente para, por ejemplo, el caso de Babilonia (Charpin, 2004: 281). Así,la organización para realizar la llamada a la guerra es todavía algo desconocida.

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Retomando el caso de Mari, a partir de estos censos se hacían las llamadas a las armas, a las que estaban obligados a asistir todos. Sin embargo, a pesar de tener la obligación de presentarse, el fenómeno de querer escapar a la guerra está muy bien documentado (Abrahami, 1997: 130), tratando de esconderse o hacerse reemplazar por otra persona.
Este último aspecto está bien documentado por algunas tablillas cuneiformes, como el siguiente extracto:

Di a mi señor, así habla Yaqqim-Addu, tu servidor:
Cuando mi señor partió desde Zibnatum a Terqa, yo llegué a Sagaratum y amonesté así a los habitantes de la ciudad: “Quien haya escondido a su hermana o a su hijo antes del censo debería inscribirlo. (De lo contrario), si se descubre a ese hombre en uno o dos años, morirá, sin posibilidad de salvarse1.
(Traducción propia)

No obstante, de todos los que eran convocados no todos eran llamados a partir en expedición, sino que se hacía una selección de todos los hombres censados. En este sentido, cabría hacer mención a la cierta preferencia por llamar a los hombres jóvenes, pues desde un punto de físico éstos están mejor preparados para soportar tareas que exigen grandes esfuerzos; aunque, naturalmente, la experiencia también debía ser un factor tenido en cuenta. Esta preferencia queda patente en el siguiente fragmento:

Di a mi señor: así habla Yasmah-Addu, tu servidor.
Por lo que concierne a la tropa de la que mi señor me escribió: “No debe faltar ni un solo hombre joven en la tablilla de censo de tu tropa. Envíamelos a todos.”2
(Traducción propia)

Finalmente, hay que mencionar que, a pesar de estar obligados a asistir a la guerra, se les recompensaban los servicios prestados a partir del sistema del ilkum, que no es más que el usufructo de un terreno (Charpin, 2004: 279). Con todo, la imagen que se obtiene del grueso de las tropas era la de un soldado-campesino.
A partir de aquí, pues, se hacía el reclutamiento de los soldados, cuya llamada a las armas podía hacerse de dos formas distintas: o bien mediante un heraldo (nâgirum) o bien mediante señales a partir de antorchas (Abrahami, 1997: 124).
Además, para intentar reunir un ejército en el menor tiempo posible, el reclutamiento se hacía a partir de las denominadas “zonas de reclutamiento”, las cuales respondían a provincias o etnias. Este sistema permitía agilizar el tiempo que se tardaba en reunir un ejército, llegando, a veces, a ser menor a una semana (Abrahami, 1997: 127), aunque también es cierto que no siempre se conseguía un cuerpo de ejército al completo.

Patricia Bou Pérez


NOTAS.

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BIBLIOGRAFÍA
Abrahami, P. (1997) L’armée à Mari. Thèse de doctorat. Paris, Département d’Histoire, Université Paris 1 Panthéon-Sorbonne.
Charpin, D. (2004) “La vie politique au Proche-Orient ver 1765” en Charpin, D., Otto Edzard, D. et Stol, M. (eds.), Mesopotamien, die altbabylonische Zeit. Fribourg, Academic Press Fribourg.


Saludos..

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